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¿Qué  se  entiende  por  el  derecho  de  transmisión,  o  el  ius delationis? ,  tras  la  apertura  de  la  sucesión  y  previa  a  la  vocación,  se  produce  la delación de la herencia,  como  ofrecimiento  concreto de la misma a una persona  con  facultad  actual  e  inmediata de adquirirla mediante la aceptación,  lo  que  constituye  el  llamado  ius  delationis.

El  problema  surge  cuando  el  titular  de  este  derecho  fallece  sin  haber hecho  uso  de  él,  es  decir,  sin  aceptar  ni  repudiar  la  herencia,  transmite a sus herederos su derecho de transmisión. Por lo tanto hay solo una transmisión del primer causante a los transmisarios, sin detenerse en el transmitente  que  ni  aceptó  ni  repudió  la  herencia.

La  sentencia  del  Tribunal  Supremo  5269/2013,  de 11 de septiembre, plantea como cuestión de fondo, de índole doctrinal y sustantiva, la fundamentación  correcta  a la situación producida en un procedimiento de división  de  la  herencia  en  el  que  uno  de  los  herederos,  llamado  a  suceder,  fallece  antes  de  aceptar  o  repudiar  la  herencia  (que  sería el anteriormente llamado transmitente), pasando a sus propios herederos (transmisarios)   el  derecho  que   él   tenía  (artículo 1.006, del Código Civil).

Esta cuestión que, en principio parece sencilla, ha dado lugar a ser ampliamente  debatida  por  la  Doctrina  científica  dando  lugar  a  la existencia  de  dos  corrientes  doctrinales:

La denominada «teoría clásica» o «de la doble transmisión«,  según  la  cual en  la  sucesión  por  derecho  de  transmisión  existen  dos  movimientos  o pasos  de los bienes, un primero desde el primer causante a la masa hereditaria  del heredero transmitente y otro segundo, desde la masa hereditaria  del  citado  transmitente  al  heredero  transmisario  que  acepta  las dos  herencias.

La  «teoría  moderna», de la adquisición directa o de la doble capacidad, según  la  cual  los  bienes  pasan directamente del primer causante al heredero  transmisario  cuando  éste  ejercita  positivamente  el  denominado ius  delationis  (derecho a aceptar o repudiar la herencia).

El Tribunal Supremo, en la sentencia comentada,  fija  la doctrina jurisprudencial  aplicable  a  la  cuestión  debatida,  “que  el  denominado derecho de transmisión previsto en el artículo 1006 del Código Civil no constituye,  en  ningún  caso,  una  nueva delación hereditaria o fraccionamiento  del  ius  delationis  e n  curso  de  la  herencia  del  causante  que  subsistiendo  como  tal,  inalterado  en  su  esencia  y  caracterización,  transita o pasa al heredero trasmisario. No hay, por tanto, una doble transmisión  sucesoria   o   sucesión   propiamente   dicha  en  el  ius  delationis,  sino  un  mero  efecto transmisivo  del  derecho  o  del  poder  de configuración  jurídica  como  presupuesto  necesario  para  hacer  efectiva  la legitimación para  aceptar  o  repudiarla herencia  que  ex  lege  ostentan  los herederos  transmisarios;  todo  ello,  dentro  de  la  unidad  orgánica y funcional  del  fenómeno  sucesorio   del   causante   de  la  herencia,  de  forma   que  aceptando   la   herencia  del  heredero  transmitente,  y ejercitando  el ius  delationis integrado en la misma, los herederos transmisarios  sucederán  directamente   al  causante  de  la herencia  y  en  otra  distinta  sucesión  al fallecido  heredero  transmitente”.

La  inalterabilidad  del  ius delationis, junto  con  la  debida  diferenciación de los procesos  sucesorios,  determina,  a  su  vez,  que  los  derechos  hereditarios  de  los  herederos  transmisarios se ejerciten plenamente conforme a la sucesión  del  causante  de  la  herencia,  ya  testamentariamente  o  bien  de forma intestada, quedando comprendidas en dicha  ejecución  sucesoria la concreción  e  individualización  propia  de las operaciones particionales  cuando  estas  tengan  lugar;  sin  que  dicha  ejecución  venga  condicionada por  las  disposiciones  que  deban  seguirse  respecto de la sucesión o partición  de  la  herencia  del  heredero  transmitente.

Esta  misma  razón  de  inalterabilidad  o  subsistencia  del  ius  delationis  hace que cumplidos ya los requisitos de capacidad sucesoria por el heredero transmitente  y,  por  tanto,  la  posibilidad  de  transmisión  del  ius  delationis, la  capacidad  sucesoria  de  los  herederos  transmisarios  en  la  herencia  del causante  deba  ser  apreciada  cuando  éstos  acepten  la herencia del fallecido  heredero  transmitente.

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